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Bikram Yoga

27-05-2013 · Violeta Sugranyes

Imagínate el momento en qué más calor has pasado en tu vida. Estás empapado en sudor, te empiezas a quedar sin aire y solo quieres un enorme vaso de agua helada con mil cubitos de hielo. Pues ahora imagínate tener que permanecer con esta sensación durante 1 hora y media, sin  beber agua, teniendo que hacer posturas imposibles y en un espacio de 30m2 junto a 15 personas más. Bienvenid@s  a Bikram Yoga.

Mi experiencia con este deporte milenario fue casi por casualidad. Fuimos al centro de Bikram Yoga Barcelona a grabar un entreno de yoga de competición y me intrigó;  al llegar me quedé asombrada con las expresiones del grupo de gente que acaba de salir de una sesión de Bikram yoga: cuerpos semidesnudos, caras enrojecidas y una expresión de exhausta felicidad.

Temp. 39 CCuando al cabo de unos días nos propusieron hacer una semana de prueba junto a las chicas de Padi, salté de entusiasmo. Siempre me ha interesado el yoga, mi abuela me transmitió un profundo respeto a su filosofía, ¡ella lo practicó hasta cumplir los 90! Cada año me propongo hacer un curso en serio, pero por incompatibilidad de horarios solo lo he cumplido durante 1 trimestre, un error porqué me encantó; recuerdo una sensación de paz y harmonía durante las horas y el día siguiente increíble!

Aun así el Bikram yoga se diferencia del yoga “más habitual” por qué se debe practicar siempre durante 90minutos y a 40 grados de temperatura. Todas las sesiones son iguales, se trata de hacer series  repetitivas de 26  Asanas, posturas.  Su práctica se extendió a principios de los años 70 pero se dice que en la India ya se practicaba hace siglos. En Nueva York hay una escuela en cada esquina y lo practica gente como Madona, George Clooney o David Beckham.

El primer día que lo probamos fue una superación de retos. Se debe practicar sin haber comido nada en las 3 horas previas y habiendo bebido al menos 1 litro y medio de agua. Esa tarde había un ambiente nervioso en la oficina, nos íbamos cruzando todas de camino al baño.

El primer reto al llegar allí fue desnudarse delante de tus compañeras de trabajo. Parece una tontería pero cuando no lo has hecho nunca se hace raro, y es curioso porque te parece más cómodo hacerlo ante personas que junto a personas que ves a diario. El vestuario apropiado para hacer Bikram Yoga es el más escueto posible, la roba se te queda engancha al minuto 1 de entrar en la sala así que cuanto menos mejor. Para alguien que no se siente del todo cómodo con su cuerpo este es el primer reto.

Bikram YogaAl entrar en la clase la sensación de calor te sobrepone, te echa para atrás y te mareas al hacer movimientos bruscos. Pero poco a poco te relaja y al concentrar toda tu atención en estar bien y respirar tranquilamente olvidas todo aquello en qué pensabas antes de cruzar la puerta. Se dice que el calor facilita las posturas porqué mejora tu flexibilidad además de ayudarte a liberar toxinas con todo lo que sudas.

Las posturas parecen sencillas, y te dices, “ah, si esto lo puedo hacer” pero luego comparas tu ejecución con a de otra gente de la clase y ves el largo camino que te queda por delante si es que lo quieres hacer como toca.

Pensaba que me costaría más aguantar el calor, y que sucumbiría a los lujos de salir de la sala o a beber agua, dos cosas que el profesor te pide que no hagas. Y no hacerlo  ya fue una primera superación del reto. Conseguir hacer, a mi manera, la mayoría de las posturas ya fue otro subidón. Y la sensación de satisfacción las horas posteriores y las risas con mis compañeras toda una recompensa.

Dos semanas más tarde sigo indecisa sobre si quiero comprometerme a hacerlo más a menudo o decantarme por el yoga más habitual y/o la piscina. Me encantó probarlo un par de veces, e igual necesito más sesiones para acabar de decidirme. Ahora al menos sé que lo practico  a diario, cada noche hago la Shavasana en mi cama, la postura del muerto ;-)

Violeta Sugranyes

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